~ BIANCA ~
Ni siquiera nos preocupamos por secarnos bien.
Salimos de la ducha todavía goteando, él agarrando cualquier toalla y pasándola rápidamente por mi cuerpo, más como pretexto para tocarme que por real necesidad.
Cuando llegamos a la cama, lo empujé hacia atrás y cayó sentado en el borde, mirándome con esa expresión hambrienta que hacía que mi estómago se revolviera deliciosamente.
—Ven aquí —ordenó, voz ronca.
Obedecí, subiéndome en su regazo, piernas enredándose alrededor de su cin