Christian desvió la mirada, sus dedos tamborileando nerviosamente en la mesa de madera noble. La luz de las estrellas danzaba a través del vino en su copa, proyectando reflejos rojizos en su rostro tenso.
—Se lo voy a contar cuando regrese —respondió finalmente, su voz baja y controlada, como si eligiera cada palabra con cuidado—. Tiene muchas cosas en la cabeza en este momento.
—¿Qué quieres decir?
Hizo un gesto vago con la mano, como si tratara de espantar un pensamiento incómodo.
—No impo