Capítulo 299
El agua caliente de la bañera de mármol de Nate era exactamente lo que necesitaba después de los últimos días intensos. Me deslicé lentamente en el agua perfumada con aceites esenciales que él siempre mantenía ahí —lavanda y eucalipto que creaban una combinación perfecta para relajación. La bañera era lo suficientemente grande para dos personas, con jets de hidromasaje estratégicamente posicionados y una vista deslumbrante de la ciudad a través de la ventana panorámica. Un detalle que siempre me