~CHRISTIAN~
Observé el líquido rubí girar en la copa de cristal mientras mi abuelo servía uno de los vinos más especiales de aquella bodega. Apenas podía creer que había abierto la última botella, pero era un día especial, después de todo. La bodega estaba silenciosa, solo el tintineo de los cristales y el suave gorgoteo del vino rompiendo la quietud. La fiesta continuaba en el piso de arriba, pero aquí abajo, el tiempo parecía moverse a otro ritmo.
—Un brindis al nuevo líder oficial de Bellucci. —Nonno levantó su copa con una sonrisa que no alcanzaba completamente sus ojos, como si pudiera ver las preocupaciones que intentaba ocultar.
Tocamos las copas delicadamente y tomé un sorbo, permitiendo que el sabor complejo del vino se extendiera por mi lengua. Me di cuenta de que no podía apreciar plenamente la bebida. Mi mente estaba en otro lugar. En otra persona.
—Te ves distante para alguien que acaba de recibir las llaves del reino. —Nonno comentó, sentándose pesadamente en la silla