Me detuve frente a la puerta de mi departamento, las llaves tintineando mientras buscaba la correcta en el llavero. Dos días en el Valle de Uco me habían dejado emocionalmente exhausta. Todo lo que quería ahora era tomar un baño caliente y caer en mi propia cama.
Fue entonces que noté el paquete apoyado al lado de mi puerta. Una caja de madera con el logo de Valle del Sol grabado en la tapa.
—Este paquete llegó hoy temprano para la señora —el portero apareció en el pasillo, cargando mi maleta.