Un año después
El jardín de la mansión Volkov parecía haber sido arrancado de un cuento de hadas. Atrás habían quedado las manchas de sangre en el mármol y el frío sepulcral de las mentiras. Un año después, la vida se abría paso con una insistencia casi milagrosa. El aire de la primavera en Nueva York soplaba suave, agitando los cientos de globos de seda en tonos rosa pastel y azul cielo que adornaban las pérgolas de marfil. La propiedad, que una vez fue el escenario de una tragedia que casi d