Ariadna permaneció varios segundos en silencio después de escuchar a su madre decir aquello.
Personas que podían ayudarla a encontrar a Dante.
El simple hecho de pensar en él hacía que el pecho le doliera. Era extraño. Todavía tenía demasiados recuerdos incompletos, demasiados espacios vacíos dentro de su cabeza, pero Dante seguía siendo la única cosa que sentía completamente real. No importaba cuánto intentaran convencerla de lo contrario.
Elena se secó las lágrimas con nerviosismo y caminó ha