Lo siento.
La letra tembló frente a sus ojos apenas abrió la carta.
Lo siento, comenzaba.
Lamento haberte hecho esto.
Lamento que perdiéramos a nuestra familia.
Ariadna sintió que el aire abandonaba sus pulmones.
Las lágrimas empezaron a bajar antes de que pudiera detenerlas.
Reconocería esa letra en cualquier lugar.
Había visto demasiados documentos firmados por él durante aquellos dos años. Contratos. Notas rápidas. Papeles sobre el escritorio. Incluso recordaba haberlo visto escribir una vez