Día uno. 10:45 AM.
Leonardo Blake se reclinó en su sillón ejecutivo, sintiendo el cuero italiano frío bajo el peso de su cuerpo, el aire de su ático-oficina era pesado, filtrado y perfectamente climatizado, pero el ambiente se sentía inexplicablemente tóxico, la causa no era el informe de Taipei que acababa de leer, sino la mujer que lo había escrito.
El documento, titulado con una sobriedad glacial: "Análisis de Vulnerabilidad: Negociación Asiática - Fase II", era perfecto.
No era solo correct