Día tres. 12:55 PM.
Valeria estaba sentada en la sala de conferencias aislada, el corazón de su laboratorio de trampas, había verificado dos veces los escáneres de red ocultos y configurado su grabadora de audio para que pareciera un simple dictáfono, su rostro era una máscara de la Doctora Serrano: atención, precisión y una falta total de empatía.
La puerta de la sala se abrió, Javier Reyes entró, acompañado por el directivo menor que Valeria había añadido a la convocatoria solo para dar credi