El ambiente se volvió eléctrico. Alistair dio un paso hacia Vane, y pude sentir cómo sus músculos se tensaban bajo el uniforme militar. La mano que antes me sostenía con suavidad ahora se cerraba en un puño que prometía una violencia contenida por años de disciplina. Vane, lejos de acobardarse, mantenía esa sonrisa ladeada, disfrutando del caos que estaba provocando. ⚡🔥
—Alistair, basta —susurré, sintiendo cómo el corazón me martilleaba en la garganta. Pero él ya no me oía; su atención era un