Tres meses después
La mansión estaba transformada.
Flores blancas y rosadas adornaban el jardín, guirnaldas de luces suaves colgaban entre los árboles y una alfombra blanca llevaba hasta un arco floral frente al lago. Era una boda íntima, solo con familiares cercanos, amigos de confianza y el equipo que los había apoyado durante la tormenta.
Lia se miró en el espejo de su habitación. El vestido era sencillo pero elegante: blanco roto, con encaje suave en el escote y una caída ligera que disimul