—Había escuchado de las personas que no saben acatar órdenes, pero como Isaías ninguno.
— ¿Cuándo terminaras con eso? Ya ha pasado una semana y no quitas el dedo del renglón, mal amigo.
—Cuando encontremos a tu esposa, eres consiente que pudiste provocar su muerte por tu imprudencia.
—Imprudente es el segundo nombre de mi hijo, ¿Qué sabemos de mi nuera?
—Nada, se fueron sin dejar rastro alguno. Javier dejo todo lo que le estorbaba en el camino, no puedo creer que alguien tenga la sangre tan frí