—¿Quieres quedarte quieta?—protesto Gil soltando el cuerpo de Ellie sobre la cama. Ella se había quedado dormida en el auto, por supuesto, nadie había dicho nada mientras salían, pero la vergüenza y la rabia le habían hecho arder las mejillas a Gil, esa mujer lograba sacarlo que quicio.
Ellie no dijo nada, seguía riéndose, pero era el alcohol quien la obligaba a sentirse entre las nubes, en medio de un sueño.
Gil quiso alejarse de ella, si bien no tenía la apariencia de una vagabunda que se ha