Capítulo 95.
Capítulo 95.
Narrador omnisciente:
El hospital olía a cloroformo y a desinfectante, un aroma que a Gabriela se le metía hasta en lo más profundo de su alma. Llevaba horas caminando de un lado a otro, con los nervios crispados, como si en cualquier momento su cuerpo fuera a estallar. La cirugía se había alargado más de lo que el médico le había dicho, y cada minuto extra se le clavaba en la piel como una aguja.
Se detuvo frente al reloj del pasillo. La aguja del segundero parecía moverse con