Capítulo 86.
Capítulo 86.
Todavía me temblaban las manos. No conseguía sacarme de la cabeza la imagen de Virginia con mi hijo en brazos, ese cuchillo pegado a su costado, y yo sin poder moverme por miedo a provocar una desgracia. Esa escena me perseguía incluso con los ojos abiertos.
Adrián dormía tranquilo en su cuna, como si nada hubiera pasado. Yo no. Yo seguía con el corazón desbocado, con el estómago revuelto. Lo acariciaba una y otra vez, asegurándome de que respiraba, de que estaba a salvo.
Y ent