Capítulo 85.
No me dejaba en paz la sensación de que todo estaba escalando demasiado rápido. Arturo había cruzado una línea tan peligrosa que no podía darlo por terminado, y Virginia llevaba semanas sin aparecer, lo cual me preocupaba aún más. Cuando el enemigo se escondía, significaba que estaba preparando el siguiente golpe. Y yo lo sabía. No era ingenua.
Esa mañana estaba en la oficina, revisando pendientes mientras Adrián dormía en la habitación contigua. Tenía un pequeño espacio adaptad