—Discúlpame por no haber venido ayer —habló Elsa, recién había llegado y Mónica estaba lista para irse a trabajar.
Se detuvo al ver que los ojos de la niñera estaban hinchados y se dio cuenta rápido de que había llorado bastante.
Frunció el ceño.
—¿Hay algo que me quieras decir?
—Lo siento…
—No me refiero a eso —Negó con la cabeza—. ¿Pasó algo? Normalmente no faltas al trabajo a menos que estés enferma o me pidas el día con anticipación.
Mónica no estaba molesta ni nada por el estilo, sab