—Llegas tarde, Mónica. Supongo que estarás lista para recibir un castigo —Rafael se levantó de su escritorio.
La recién nombrada tragó saliva porque era la primera vez que le decía eso por llegar tarde. Cerró la puerta, y Rafael se acercó poco a poco.
—¿J-jefe?
Se quitó el cinturón con la intención de asustar a Mónica, pero de buena manera.
—Supongo que tendré que pegarte un poco —bromeó, su mirada seria parecía real.
Cuando llegó a la posición de Mónica, sus ojos se encontraron y ella se