Mónica estaba lista para su primer día como secretaria. No sabía qué carajos hacer, pero Rafael le dijo que la ayudaría en todo.
Se subió al ascensor, había un gran espejo dentro y pudo verse cuerpo completo. No estaba tan mal como había dicho David… Sus pechos estaban un poco más grandes y firmes por amamantar, y no le quedó ninguna cicatriz en su vientre porque fue un parto natural.
El dolor más horrible que experimentó en su vida, valió la pena luego de ver por primera vez a su niña.
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