Mónica llegó a esa pequeña mansión en la que una vez vivió durante más de veinte años. No veía a sus padres desde que se casó con David, se preguntaba cómo iban a reaccionar.
—Espérame aquí, por favor. No quiero que mis padres sospechen de que usted y yo tenemos algo —pidió Mónica—. Hay que sorprender al mundo entero, ¿entiendes?
—Lo entiendo. Esperaré lo más cerca que pueda y estaré escondido —dijo Rafael—. Tampoco pienso dejar que ellos te traten mal.
Ella sonrió.
Caminó con su hija en br