Mateo estaba de camino a la empresa Rowling, iba a tener otra cita con Victoria. El corazón le seguía palpitando como si fuera la primera.
Victoria, por otro lado, estaba terminando un informe que la tenía estresada, se le notaba por las cejas arrugadas.
—No puedes irte hasta que termines eso —recordó Alex, serio.
—¿Nunca sales a divertirte?
—Si no es necesario, no.
—Supongo que nadie te soporta —Rodó los ojos.
Alex se sintió ofendido, pero optó por ignorar las palabras de su jefa para no