Mónica estaba dudando en si llamar a Rafael o no… Había comprado un teléfono nuevo.
Marcó su número, sin rodeos.
—¿Hola? —respondió el hombre, con la voz gruesa.
—Soy Mónica.
—Estaba esperando tu llamada. Pensé que te habías arrepentido —comentó.
—Eh, bueno. Estaba dándole prioridad a la cita que tenía con el ginecólogo —rio con nervios.
El corazón de Mónica palpitaba con rapidez, la lengua se le enredaba y sabía que estaba mal sentirse así por una persona que acababa de conocer.
Respiró