—P-por favor, no me hagas daño —Samuel suplicó.
Por alguna razón, sintió que ese hombre iba a matarlo sí o sí. El aura oscura que rodeaba a Michael, era digna de temer, hasta Sara se quedó en shock, estando tirada en el suelo.
Le costaba procesar todo lo que ocurría.
—¿La tocaste? —preguntó, con sed de sangre.
—¡N-no! ¡Lo juro!
Michael no planeaba matar a Samuel, solo quería darle un susto y una advertencia de que no se acercara a su familia. Sus planes cambiaron cuando lo vio a punto de a