Victoria ya estaba lista para su nueva cita con Mateo, se arregló más que de costumbre. Pintó sus labios de un rojo intenso que combinaba con el color de su largo vestido.
Tocaron la puerta de su habitación, era Rafael.
—¿Papá?
—¿Estás mejor? Veo que por fin superaste a tu ex —sonrió, apoyado de la pared.
—Me di cuenta tarde de que era un imbécil —Rodó los ojos.
—¿Y con quién saldrás? —inquirió, pícaro—. Te pareces a tu madre cuando empezamos a salir.
—N-no es una cita. Simplemente acompa