—¿Q-qué haces aquí? —inquirió Victoria.
Se sonrojó por completo, pues estaba en pijama y eran las siete de la noche. Tenía los audífonos, se los quitó al ver a Mateo entrando con una sonrisa tímida.
¿Acaso era otro sueño?
—Hace días que no respondes mis mensajes, ¿por qué? —Hundió las cejas—. ¿Dije algo que te molestó?
Victoria abrazó una almohada para ocultarse un poco, no podía decirle a su mejor amigo que tuvo un sueño subido de tono con él, y por eso trataba de evitarlo.
El corazón se