—¿Y este quién es? —cuestionó Mateo, frunciendo el ceño.
—Pues deja me presento, querido —Samuel entró con un caminar extraño, aparentando ser genial—. Vine aquí a petición de Victoria.
—Eh… —titubeó—. Mateo, quería presentarte a mi novio, él es Samuel…
Bajó la cabeza, con timidez.
Cuando el joven escuchó la palabra “novio” su mundo se cayó a pedazos. Estuvo un par de segundos en silencio, procesando la información.
Victoria nunca le había comentado que tenía novio, o que le gustaba alguie