Los preparativos para la pequeña boda de Elsa y Camilo estaban listos. Lograron todo en tan solo dos meses, porque no quisieron hacer una ceremonia muy grande.
—¿Por qué estás tan nerviosa? —le preguntó Mónica, comiendo una manzana en la habitación de la niñera.
Ella se estaba terminando de acomodar el vestido, la panza se le notaba un poco más. Tenía cuatro meses de embarazo, y Mónica tres.
Los bebés nacerían casi a la par.
—Ah, no lo sé —balbuceó, sarcástica—. Tal vez porque tu padre me l