Victoria vio que estaban molestando a su mejor amigo, así que decidió intervenir para ayudarlo. No iba a permitir que lo trataran mal solo porque era tímido.
—¡Mateo es mi futuro esposo! —chilló, con ganas y orgullo.
Todos en el salón se quedaron tiesos y soltaron un suspiro lleno de sorpresa al escuchar tales palabras. El niño que empezó a molestarlo, se puso nervioso.
—L-lo siento mucho —pidió disculpas—. Es que me molestan los niños que se quedan callados cuando le pregunto algo.
—Eso no