Rafael fue directo a la mansión Bridget después de haber dejado a Mónica hospitalizada, necesitaba hablar con Alejandro sobre su próximo paso.
La furia lo consumía, pero hacía lo posible para mantenerse cuerdo y no perder los estribos. Nadie sabía dónde estaba David.
Al llegar, entró a la oficina como si fuera su casa. Alejandro se sorprendió, pues no lo esperaba ahí.
—¿Pasó algo? —Apagó el cigarrillo que se fumó.
—Mónica está hospitalizada desde ayer, sigue sin despertar —soltó.
Esas pala