Los días estaban pasando con tranquilidad, y Rowena estaba lista para iniciar su plan de secuestro.
—¿Y bien? ¿Qué has descubierto? —interrogó al investigador que contrató.
Estaban reunidos en un bar de mala onda. Había borrachos por doquier, pero no le quedaba de otra. Si David no hacía nada, y su plan para acabar con el matrimonio de su ex falló, ella se pondría en marcha.
—Mamá, esto no tiene que ser así —murmuró el rubio, con un mal presentimiento.
—La niña casi no sale de casa, pero he