—¡Un hermanito! —exclamó Victoria.
Mónica la estaba bañando con mucho cuidado, mientras la niña jugaba con su pato de juguete en la bañera.
—¿Un hermanito? —cuestionó, alzando una ceja.
—Quiero uno —Arrugó la boca en un puchero.
Victoria veía muchas caricaturas, en especial una en dónde los protagonistas eran dos hermanos, y se preguntaba por qué no tenía uno.
—Ay, mi amor —sonrió, echándole agua en el cabello—. Es un poco complicado para mami.
—¿Por qué?
—Digamos que no puedo tener más