POV KARINA
Sentir el peso de Andrew sobre mí era una tortura de recuerdos y sensaciones que no quería reconocer. Sus palabras, cargadas de una urgencia que rozaba la desesperación, flotaban entre nosotros, pero yo ya no era la mujer que se alimentaba de promesas vacías y esperanzas a medio dar.
—No creo nada de lo que sale de tu boca, Andrew —le dije, obligándome a mantener la voz firme a pesar de la cercanía de sus labios—. No puedes pretender volver después de un año de silencio y creer que