POV ANDREW
Me quedé en la penumbra de la habitación durante lo que parecieron horas, aunque el reloj apenas había avanzado unos minutos. La música seguía fluyendo desde la terraza, una melodía que se sentía como una burla rítmica a mi propia parálisis. A través del cristal, veía la silueta de Karina recortada contra el cielo de las Bahamas, que ahora se teñía de un violeta profundo y oro. Ella era movimiento; yo era estática. Ella era la vida reclamando su espacio; yo era una sombra escondida