POV ANDREW
Entré en el despacho con el peso de mil noches sobre mis hombros. Escuchaba el eco de los pasos de Karina detrás de mí; pasos lentos, deliberados, que no vacilaban. Esa falta de duda en su andar me ponía más nervioso que cualquier grito. Me detuve tras mi escritorio, el campo de batalla donde siempre me sentía seguro, pero hoy, la madera de caoba se sentía fría y ajena.
Karina se quedó de pie. No se sentó. No dejó su bolso. Se quedó allí, como una estatua que esperaba que la tormenta pasara para seguir su camino.
—¿Dónde estuviste? —La pregunta salió de mi boca antes de que pudiera frenarla. No era como quería empezar, pero la bilis de los celos seguía quemándome.
—No voy a responder a eso, Andrew. No después de lo que dijiste ayer —su voz era plana, desprovista de la chispa de rabia que solía tener. Eso era peor. El odio es una emoción; la indiferencia es un final.
Cerré los ojos un segundo, intentando calmar el latido errático de mi corazón. Zack tenía razón. L