POV NARRADOR
El comedor de la mansión Thorne quedó sumido en un silencio gélido, interrumpido únicamente por el eco lejano de los neumáticos del auto de Andrew alejándose por el camino de grava. La atmósfera, antes cargada de una victoria arrogante, se había transformado en un funeral de ambiciones. Beatrix Thorne permanecía de pie, con el rostro lívido, mientras Jaime apretaba los puños hasta que sus nudillos crujieron.
—Lo ha hecho —susurró Alison, dejándose caer en la silla, con el rímel corrido y el orgullo hecho jirones—. Nos ha destruido frente a esa... esa mujer.
—No nos ha destruido —sentenció Jaime con una voz que parecía venir desde el fondo de una tumba—. Se ha sentenciado a sí mismo. ¿Desvincular su empresa? ¿Retirar el capital? No sabe con quién está jugando.
Gael, que seguía mirando hacia la puerta con una mezcla de odio y envidia, golpeó la mesa.
—Andrew siempre ha sido un tirano, pero esto es diferente. Está cegado por esa mujer. Ella es su debilidad, el único flan