POV KARINA
El silencio que guardé durante la carnicería de mi madre y Alison no fue por debilidad, ni mucho menos por acuerdo. Fue el silencio del depredador que observa cómo su presa se confía antes de lanzar el zarpazo final. Pero cuando vi a Karina —mi orgullosa y rebelde Karina— romperse frente a ellos, cuando vi sus hombros caer y sus manos temblar al borde de la huida, el hielo en mis venas se transformó en lava.
—No des un paso más, Karina.
Mi voz no fue un grito; fue un latigazo. Se