Waylon se quedó sentado en el vehículo siguiéndola con la mirada mientras ella seguía escaleras arriba y desaparecía de su vista.
Dejó escapar el aire y puso en marcha el deportivo, ya no había nada que hacer, al menos, no por esa noche, debía resignarse a no dormir pensando en cómo arreglarlo.
Al día siguiente, el CEO no quiso molestar a la rubia, supuso que necesitaría algo de tiempo para calmarse y estaba en lo cierto, Lara no hubiera atendido a ninguna de sus llamadas por más que el teléfon