Jonathan llegó a su habitación y se dejó caer sobre la cama con un suspiro pesado. El silencio de su cuarto, que normalmente le brindaba paz, ahora se sentía extrañamente inquieto. Cerró los ojos, intentando despejar su mente, pero la oscuridad detrás de sus párpados no le trajo el rostro de Addison como solía suceder.
En su lugar, apareció la imagen de Elizabeth.
—Definitivamente no es como Addison —susurró para sí mismo.
Hizo un repaso mental de todas sus asistentes anteriores. Todas, sin exc