Aurora frunció el ceño, confundida por las palabras del hombre.
— Debes estar loco. Soy Aurora Ferrari Giordano. — Gritó, y el hombre se rió sarcásticamente.
— Ah, princesita, eres tan inocente. — Se acercó, sujetando su mandíbula con fuerza, haciendo que ella gimiera de dolor. — Qué falta de educación la mía. Encantado de conocerte, primera dama, soy Patrick Russell.
Aurora miró al hombre en silencio, recordando lo que su esposo le había mencionado sobre él.
— Ah, claro, Patrick, el que muere