Aurora despierta repentinamente, un dolor lacerante punzando en su cabeza. Al intentar levantarse, descubre que está atada a una silla. Una venda cubre sus ojos, sumergiéndola en un abismo de incertidumbre. El miedo, como una sombra, se extiende por su cuerpo, mezclándose con la angustia que la consume.
Poco a poco, el recuerdo del accidente se insinúa en su mente, trayendo consigo un torbellino de emociones. Las lágrimas, ahora incontrolables, trazan caminos salados en sus mejillas, especialme