Meses después...
Matteo y Aurora intercambiaban sonrisas radiantes mientras mecián al pequeño niño en sus brazos. La emoción de conocer a ese serito que dormía tranquilo en el regazo de Aurora era palpable en el aire.
— Nos están dando un honor inmenso al ser padrinos de este niño hermoso. — dijo Aurora, con los ojos brillando, mientras miraba a Luna, acostada en la cama del hospital, y a Lorenzo, que contemplaba a su esposa con una pasión evidente.
— No habría nadie mejor que ustedes para cuid