Así que cae la noche, Lorenzo se dirige a la casa de su hermana, acompañado por su esposa, Lunna. La tensión que lo dominaba era casi palpable, y la morena a su lado lo observaba con preocupación mientras él mantenía los ojos fijos en la carretera.
— Si supiera lo que te preocupa, tal vez podría ayudar — murmuró suavemente, extendiendo la mano hacia su nuca, iniciando una caricia que parecía calmar sus pensamientos.
Lorenzo soltó un profundo suspiro antes de responder, desviando la mirada para