No dije nada durante un buen rato.
El coche avanzaba por la ciudad, la lluvia caía y Marion iba a mi lado con el rostro impasible. La palabra Tasha flotaba en el aire, entre nosotros, ocupando todo el espacio disponible. Me quedé allí, la sentí y dejé que se posara donde debía.
Tasha.
Que había estado en el bar en cada turno durante dos años antes de mi llegada y en cada turno desde entonces. Que me traía café sin que se lo pidiera, me cubría cuando llegaba tarde, se reía en los momentos oportu