La luz del sol se colaba por la ventana. Bailaba en los ojos de Emma, despertándola. Durante unos instantes se sintió desorientada, sin recordar dónde estaba. Los recuerdos de la noche anterior inundaron su mente. Tras sus travesuras en la piscina, Will la había llevado a la casa, a uno de los dormitorios, y la había hecho correrse hasta que ya no podía articular palabra. Estaba fuera de sí, como un animal reclamando a su pareja.
Se retorció, recordando cada caricia de Will. La forma en que la