El sol brillaba intensamente sobre las Bahamas al día siguiente. La brisa marina era refrescante mientras nos dirigíamos al banco. La emoción y la expectativa flotaban en el aire. Demon, con su mirada decidida, sabía que tenía que actuar rápido.
Al llegar, nos recibió un hombre de traje oscuro que parecía ser un alto ejecutivo. Demon se dirigió a él con confianza, mientras Ares y yo nos quedamos a un lado, conteniendo la respiración.
—Necesitamos mover el dinero de DW Group —dijo Demon, sin ro