Fue como si alguien, un espiritu demaciado jugueton, se hubiera apoderado de su cuerpo. Tal vez fue solo el olor a canela o las ganas de chocolate. Rebecka secontro a si misma lamiendo los dedos de Elizabeth mientras eschuba pequeños gemidos ahogados.
-Si..si querias mas sirope podias pedirlo- susurro Elizabeth mientras observaba la boca que envolvia sus dedos y se ensuciaba de aquel liquido dulce
-No queria mas chocolate- su voz salio ronca, casi irreconocible, en efecto, no era ella a pron