El te estaba caliente. Elizabeth sintio como reccorria su garanta y la quemaba durante el proceso. Deberia hacer disimulado mejor pero un gemido doloroso escapo de su boca humeante.
-Deberias esperar unos segundos- Rebecka le quito la taza de ceramica blanca y fina de las manos.
-Tal vez tu deberias hacerlo menos caliente- se habia olvidado de la etiqueta al roze de sus manos con la suya.
Las dos rieron al unisono. Antes de que Elizabeth comenzara a interpretar el papel de la niña herida