Lily se paró junto a la ventana y miró hacia afuera. Vio un coche negro saliendo de la oscuridad, de un aspecto muy ordinario e incluso un poco destartalado, lo que le hacía pasar desapercibido.
El coche llegó muy rápido y se detuvo delante de la cabaña con un chirrido. La puerta se abrió y la persona casi saltó del asiento, trotando hacia la puerta. “¡¿Christopher?! ¡Christopher!”. Él estaba gritando el nombre del secuestrador.
Lily miró hacia atrás como si tratara de determinar a quién estab