“¿Dónde está mi teléfono?”, preguntó ella a los tres hombres en la habitación.
Sin un teléfono, no tendría forma de avisar a la empresa o a Alexander de lo sucedido. Aunque él no sabía que algo le había pasado a Lily, igual debía estar preocupado al no poder ponerse en contacto con ella, ¿no?
El conductor apretó la boca. “No lo sé”.
“¿Eh?”, resopló ella amenazadoramente, y sus ojos lo recorrieron con frialdad.
No parecía estar mintiendo cuando Lily lo miró, así que desvió su